JANUCA

La fiesta de la reinauguración del Templo

Janucá es una festividad que se prolonga durante ocho días, desde el 25 de Kislev en adelante, en recuerdo de los milagros y los prodigios hechos con nuestros antepasados. Simboliza la victoria de los Jashmonaím contra los griegos, a raíz de la cual fue purificado el Templo y restituida la libertad religiosa y, a consecuencia de ella, también la libertad política.
Los principales acontecimientos vinculados con Janucá tuvieron lugar entre los años 165 y 163 a.e.c.; por consiguiente, Janucá es una de las festividades posbíblicas. Los sucesos históricos ocurridos en esta ocasión son descritos en el I Libro de los Macabeos, que es uno de los Libros Apócrifos. No se trata de una festividad en el pleno sentido de la palabra, y no rigen en ella restricciones para trabajar o realizar otro tipo de actividades.

El I Libro de los Macabeos relata las medidas adoptadas por los greco-sirios helenistas para aniquilar la fe judía, entre las que cabe mencionar la profanación del Templo en Jerusalén, en el marco de su plan de helenización de todo el imperio. El altar fue profanado después de que el gobernante sirio Antíoco Epifanio ordenara ofrendar sobre él sacrificios en honor de los ídolos paganos.
La situación se volvió insoportable. En el pueblo de Modin, vivía Matitiahu, el hijo de Iojanán, el Sumo Sacerdote. No amilanado por la desventaja numérica, él y sus cinco hijos lanzaron una ofensiva en contra de la masiva maquinaria bélica griega. Conducidos por su hijo Iehudá, varios miles de soldados no entrenados comenzaron a emboscar los campos militares del ejército griego. Éstos judíos observantes de la Torá ocultos en las montañas de Judea durante el día sólo salían de sus escondites en la noche para infligir daño al enemigo griego.
En sus escudos estaba grabada la palabra “Macabeos”, un acróstico de las palabras “Mi Kamoja Ba’elim Adonai” –¿Quién es como Tú entre los poderosos, oh Dios?–.

Después de combates que se prolongaron durante tres años, los Jashmonaím dirigidos por Iehudá Hamacabí conquistaron Jerusalén, destruyeron el altar profanado y lo reconstruyeron. También crearon nuevos objetos de culto para el servicio en el Templo, entre ellos el candelabro, el altar del incienso, la mesa y Parojot.
Según la tradición talmúdica, los ocho días de Janucá fueron establecidos en recuerdo del maravilloso milagro producido en la inauguración del Templo, cuando no encontraban aceite puro para encender el candelabro, con la única excepción de una sola jarrilla, que contaba con el sello del Sumo Sacerdote pero que bastaba para un solo día. Gracias al milagro, ese aceite alcanzó para ocho días. “En los años siguientes se convirtieron en días festivos, en los que se dice el Halel y loas de agradecimiento” (Maséjet Shabat 21, b).
En el moderno Estado de Israel la festividad de Janucá se ha convertido en la fiesta del heroísmo nacional, porque gracias a ella los judíos alcanzaron la independencia en tiempos de los macabeos. Para conmemorar el heroísmo militar de los macabeos se realizan carreras con antorchas desde la zona de las Tumbas de los Macabeos, en Modiín, hacia diversos lugares del paísEl milagro del aceite también lo recordamos comiendo cosas hechas en aceite.

Januká contiene la palabra “Jinuj”, que significa educación. Por lo tanto, es una costumbre de los padres y maestros dar a los niños “Januka Guelt” –dinero para estimularlos a aceptar el yugo de la Torá–.

En Januká jugamos un juego especial llamado Dreidl. Un dreidl tiene cuatro lados. A cada lado del dreidl hay una letra hebrea: Nun, Guimel, Hey y Shin. Éstas tres letras representan la frase “Nes Gadol Haia Sham” –Un gran milagro tuvo lugar allá–. En Israel, los dreidls tienen la letra Pei en vez de la Shin. La Pei es la primera letra de la palabra Po; la frase significa entonces: “Un gran milagro tuvo lugar aquí”.
La fiesta de la reinauguración del Templo

Janucá es una festividad que se prolonga durante ocho días, desde el 25 de Kislev en adelante, en recuerdo de los milagros y los prodigios hechos con nuestros antepasados. Simboliza la victoria de los Jashmonaím contra los griegos, a raíz de la cual fue purificado el Templo y restituida la libertad religiosa y, a consecuencia de ella, también la libertad política.
Los principales acontecimientos vinculados con Janucá tuvieron lugar entre los años 165 y 163 a.e.c.; por consiguiente, Janucá es una de las festividades posbíblicas. Los sucesos históricos ocurridos en esta ocasión son descritos en el I Libro de los Macabeos, que es uno de los Libros Apócrifos. No se trata de una festividad en el pleno sentido de la palabra, y no rigen en ella restricciones para trabajar o realizar otro tipo de actividades.

El I Libro de los Macabeos relata las medidas adoptadas por los greco-sirios helenistas para aniquilar la fe judía, entre las que cabe mencionar la profanación del Templo en Jerusalén, en el marco de su plan de helenización de todo el imperio. El altar fue profanado después de que el gobernante sirio Antíoco Epifanio ordenara ofrendar sobre él sacrificios en honor de los ídolos paganos.
La situación se volvió insoportable. En el pueblo de Modin, vivía Matitiahu, el hijo de Iojanán, el Sumo Sacerdote. No amilanado por la desventaja numérica, él y sus cinco hijos lanzaron una ofensiva en contra de la masiva maquinaria bélica griega. Conducidos por su hijo Iehudá, varios miles de soldados no entrenados comenzaron a emboscar los campos militares del ejército griego. Éstos judíos observantes de la Torá ocultos en las montañas de Judea durante el día sólo salían de sus escondites en la noche para infligir daño al enemigo griego.
En sus escudos estaba grabada la palabra “Macabeos”, un acróstico de las palabras “Mi Kamoja Ba’elim Adonai” –¿Quién es como Tú entre los poderosos, oh Dios?–.
Después de combates que se prolongaron durante tres años, los Jashmonaím dirigidos por Iehudá Hamacabí conquistaron Jerusalén, destruyeron el altar profanado y lo reconstruyeron. También crearon nuevos objetos de culto para el servicio en el Templo, entre ellos el candelabro, el altar del incienso, la mesa y Parojot.

Según la tradición talmúdica, los ocho días de Janucá fueron establecidos en recuerdo del maravilloso milagro producido en la inauguración del Templo, cuando no encontraban aceite puro para encender el candelabro, con la única excepción de una sola jarrilla, que contaba con el sello del Sumo Sacerdote pero que bastaba para un solo día. Gracias al milagro, ese aceite alcanzó para ocho días. “En los años siguientes se convirtieron en días festivos, en los que se dice el Halel y loas de agradecimiento” (Maséjet Shabat 21, b).
En el moderno Estado de Israel la festividad de Janucá se ha convertido en la fiesta del heroísmo nacional, porque gracias a ella los judíos alcanzaron la independencia en tiempos de los macabeos. Para conmemorar el heroísmo militar de los macabeos se realizan carreras con antorchas desde la zona de las Tumbas de los Macabeos, en Modiín, hacia diversos lugares del paísEl milagro del aceite también lo recordamos comiendo cosas hechas en aceite.

Januká contiene la palabra “Jinuj”, que significa educación. Por lo tanto, es una costumbre de los padres y maestros dar a los niños “Januka Guelt” –dinero para estimularlos a aceptar el yugo de la Torá–.

En Januká jugamos un juego especial llamado Dreidl. Un dreidl tiene cuatro lados. A cada lado del dreidl hay una letra hebrea: Nun, Guimel, Hey y Shin. Éstas tres letras representan la frase “Nes Gadol Haia Sham” –Un gran milagro tuvo lugar allá–. En Israel, los dreidls tienen la letra Pei en vez de la Shin. La Pei es la primera letra de la palabra Po; la frase significa entonces: “Un gran milagro tuvo lugar aquí”.

CÓMO SE FESTEJA

La primera noche se dicen tres bendiciones cuando se enciende la Menorá:

  1. Bendito eres Tú…quien nos ordenó encender las velas de Januká.
    b. Bendito eres Tú…quien hizo milagros a nuestros ancestros en aquellos días  y en esta época.
    c. Luego se recita el Shehejeianu: Bendito eres Tú…quien nos dio vida, nos mantuvo y nos hizo llegar hasta este momento.

Las velas se preparan de la derecha hacia la izquierda y se preparan las velas antiguas primero. Las velas se encienden de izquierda a derecha de tal forma que siempre encendemos las nuevas velas primero.

Después que se encendió la Menorá se recita la plegaria “Hanerot Halalu” (Estas Velas).

Como con todas las Mitzvot que se realizan ocasionalmente, debemos pronunciar la bendición de ‘Shejianu’ en la primera oportunidad que encendemos la Januquiá. El texto de la bendición es:

“Baruj atá A-do-nai E-lo-heinu melej haolam shehejeianu vekiimanu vehiguianu lizmán hazé”.

“Bendito eres Tú, Dios nuestro Señor, Rey del Universo, Quien nos dio vida, nos sostuvo, y nos hizo llegar a la presente ocasión”

En los días de Januká también acostumbramos a comer cosas lácteas, en rememoración de la historia de Iehudit.
El comandante en jefe Holofernes cayó en manos de Iehudit, quien lo engañó y salvó así a su ciudad. Ella le dió de comer comida “jalabí” (láctea) que le trajo mucha sed y por esta razón él le pedía constantemente vino para calmar la gran sed. Finalmente el general se emborrachó e Iehudit aprovechó la oportunidad y lo asesinó, provocando así la derrota de su ejército.

Como se festeja

La primera noche se dicen tres bendiciones cuando se enciende la Menorá:

  1. Bendito eres Tú…quien nos ordenó encender las velas de Januká.
    b. Bendito eres Tú…quien hizo milagros a nuestros ancestros en aquellos días  y en esta época.
    c. Luego se recita el Shehejeianu: Bendito eres Tú…quien nos dio vida, nos mantuvo y nos hizo llegar hasta este momento.

Las velas se preparan de la derecha hacia la izquierda y se preparan las velas antiguas primero. Las velas se encienden de izquierda a derecha de tal forma que siempre encendemos las nuevas velas primero.

Después que se encendió la Menorá se recita la plegaria “Hanerot Halalu” (Estas Velas).

Como con todas las Mitzvot que se realizan ocasionalmente, debemos pronunciar la bendición de ‘Shejianu’ en la primera oportunidad que encendemos la Januquiá. El texto de la bendición es:

“Baruj atá A-do-nai E-lo-heinu melej haolam shehejeianu vekiimanu vehiguianu lizmán hazé”.

“Bendito eres Tú, Dios nuestro Señor, Rey del Universo, Quien nos dio vida, nos sostuvo, y nos hizo llegar a la presente ocasión”

En los días de Januká también acostumbramos a comer cosas lácteas, en rememoración de la historia de Iehudit.
El comandante en jefe Holofernes cayó en manos de Iehudit, quien lo engañó y salvó así a su ciudad. Ella le dió de comer comida “jalabí” (láctea) que le trajo mucha sed y por esta razón él le pedía constantemente vino para calmar la gran sed. Finalmente el general se emborrachó e Iehudit aprovechó la oportunidad y lo asesinó, provocando así la derrota de su ejército.

ALGUNOS PLATOS TÍPICOS

Latkes de papa

Ingredientes
1 kg de papas, 1 cebolla, 2 huevos, sal y pimienta a gusto, 4 cucharadas de harina leudante, aceite (cantidad necesaria para freír).

Preparación
Pelar, lavar, secar y rallar las papas. Rallar la cebolla y poner todo en un bol, junto con los huevos, la sal y la pimienta. Agregar la harina y mezclar bien hasta obtener una masa ni muy espesa, ni muy liviana.

Calentar aceite en una sartén y vertir la preparación por cucharadas. Freír los latkes hasta que se doren de los dos lados.
Es recomendable ponerlos sobre una fuente con papel absorbente para que no
salgan muy aceitosos.

Sufganiot

Ingredientes

40 gr de levadura fresca, 1 cucharada de azúcar, 1/4 de vaso de agua, 4 vasos de harina, 3 cucharadas de azúcar, 2 cucharadas de aceite, 3 yemas, 2 huevos, 3/4 de vaso de agua o leche, 2 cucharadas de crema de leche o brandy, 1 cucharada de ralladura de limón, 1 pizca de sal.

Preparación
Mezclar la levadura con la cuchara de azúcar y el cuarto vaso de agua y dejar leudar en una taza, tapado, en un lugar tibio, durante 15 minutos, hasta que
se haga esfervecente.

Poner los demás ingredientes en un bol y agregar la levadura. Amasar todo durante 6 ó 7 minutos, hasta obtener una masa suave y elástica que no se pegue a las manos. Si es necesario agregar más harina.

Dejar levar la masa hasta que duplique su tamaño. Luego formar bolitas medianas. Ponerlas en una fuente y dejar levar otros 20 minutos. Poner aceite en una cacerola que llegue a una altura de 4 cm y calentarlo. Poner las sufganiot y freírlas de ambos lados, aprox. 2 minutos por lado. El fuego no debe ser muy alto para que no se quemen por fuera y queden crudas por dentro.

Retirar y espolvorear con azúcar impalpable. Se puede rellenar cada sufganiá con dulce utilizando una jeringa para decoración de tortas o una manga con boquilla alargada.
También se recomienda ponerlas sobre una fuente con papel absorbente para que no salgan tan aceitosas.

Blintzes de Queso

  1. Masa
    Ingredientes
    2 huevos, 1 taza de leche, 1cucharadita de sal, harina (cantidad necesaria).

Preparación

Batir los huevos con la sal, agregar harina hasta obtener una masa espesa, trabajarla bien con cuchara de madera. Agregar la leche sin dejar de revolver hasta conseguir una masa semilíquida. Dejar reposar media hora. Vertir con un pequeño cucharón en una sartén o panquequera apenas enmantecada y calentada sobre fuego mediano. Inclinar la sartén para que la masa corra y cubra toda la superficie. Dorar de un lado y dar vuelta. Ponerlos en un plato hasta su uso.

  1. Relleno

Ingredientes

300 ó 400 gr de queso blanco, 1 huevo, 1 manzana rallada, azúcar a gusto, 1/2 cucharadita de esencia de vainilla, 1 cucharada de maicena.

Preparación

Mezclar todos los ingredientes y rellenar los panqueques. Arrollarlos, freírlos en margarina caliente o hacerlos al horno hasta que se doren.

Opción: puede hacerlos salados si en el relleno se intercambia el azúcar y la manzana por sal y pimienta.

Kreplaj

  1. Masa
    Ingredientes
    3 huevos, 8 cucharadas de agua, 1 cucharada de aceite, harina (cantidad necesaria)

Procedimiento

Batir los huevos con el aceite. Agregar de a poco la harina hasta obtener una masa no muy dura. Dejar descansar por una hora.

Estirar la masa fina y cortar en discos. En el centro de cada disco poner un poco del relleno y cerrar con repulgue.

  1. Relleno

Ingredientes
400 gr de queso blanco, 1 huevo, sal a gusto, 1 cucharada de harina de matzá o maicena, manteca derretida (cantidad necesaria).

Procedimiento

Mezclar bien el queso con los demás ingredientes, cuidándose de que no queden grumos. Rellenar los discos de masa, cerrarlos apretando los bordes y uniendo las puntas. Cocinar en abundante agua salada hirviendo y servirlos, ya escurridos, con manteca derretida.

Januká Sameaj!!